lunes, 28 de julio de 2014

Tu tiempo de estar

¿Cuándo soñaste con una persona desconocida, y tiempo después la conociste? ¿Cuándo fue la última vez que soñaste? ¿Que jugaste a las escondidas? ¿Que te enojaste porque sí? ¿Sin más? ¿Cuándo fue la última vez que dejaste todo y te lanzaste de lleno haciendo lo que sentías? ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo porque sí; sin ningún fin útil? ¿Alguna vez volaste? Pero volar de verdad, no de mentiritas. Que sentiste como se te desprendían los pies y el ayer era ayer y habia que planear el hoy. ¿Cuándo fue la ultima vez que soñaste?

Aspiraban (mos?)

Y aspiraban.
Con los ojos entumecidos, casi perdidos, caminaban.
La ropa sucia casi chica les servía para ocultar lo que aspiraban. Ponían la botella debajo de sus remeritas y aspiraban caminando.
Eran dos, me miraron, los miré.
Caminaban,
ya de noche, con la luna acobijando sus penas.
Si no se aspira, la calle está mas fulera, la conciencia renace sobre las tinieblas y el miedo de la gente hacia la mugre que tenemos nos da miedo.
Da mucho miedo.
La indiferencia, la negligencia, la miseria.
Por eso aspiramos.

-

Mirada tenue, inesperada, rutinaria y epidérmica.
Susto.
Un poco de sangre; ¿de dónde salió? ¿qué toqué? ¿SIDA?
Ah, me sangra una uña.



Hubo una época en la que sangré mucho, y escribí un poema.

Volver

Me gusta decirle tacho al taxi, pacha a la tierra, tierra al sol, y con él, fuego. Fuego que es aire dentro del agua. Agua que cae y despierta, que enciende y corrompe. Que te rompe. Cosecha le llamo al amor,y el amor es quiebre. Quiebre que se hace llanto de agua salada y furia con fuego. Calor desprende éste, tranquilidad. Nómade con rutina sin sortilegios. Porque inmensa es la noche, y se extiende. Te entiende. Noche a la soledad. Soledad sin sol, y sol no hay si no existen dos para calentar. Al agua hervida la enuncia para respirar. A la mochila, humana. Al camino, conmigo. A la incertidumbre, afuera. Pero maltrecho su andar que aparece como día de sol con ansias de encerrarse.
A estas palabras: vacías. Al alivio, de por fin, intentar volver a escribir.
En pocos instantes se desvaneció la alegría.
¿Qué hacemos con todo lo que queda por hacer? ¿Y con todo lo que todavía no sabemos que se puede hacer?
¿Se puede bajarle el volumen a la mediocridad?
¿En los libros: hay respuestas?
- ¿Cómo pude?
- ¿En serio me lo preguntas?
- Haciéndolo. Con manos y ojos. Con lengua y...
- Y hasta luego.
Gozar el mañana,
aletargando el hoy.
Cúmulo de atrocidades
que reclaman gritar.

Pero a nadie le interesa oír

domingo, 4 de mayo de 2014

Epitafio para un paraguas

Es crónico ya.
El café se enfrió mientras el paraguas duerme allí, tan solo allí. Vagabundo y siniestro, clavado cual árbol que florece de la arena escombrosa y sucia de plaza de avenida.
Es que tan solo allí no se pudo acostumbrar, un paraguas tan solo, indefenso, indeseable, clavado allí, al lado de las hamacas. Quién sabe y quién sabrá, donde estará. La elegancia acudió a su estrépita soledad y sin rodeos lo tomó. Como se toman un par de zapatos usados en la feria americana, como letra cursiva que escribo y me detengo.
Me detengo en ese mismo instante para suspirar por el paraguas.
-(Se detiene, suspira).
Otras lluvias lo mojarán, otras plazas lo entenderán. Y en la misma arena en que ayer dormitó esbelto él, quizás hoy lo rechazan.